Rebirth
En mitad de la noche apuñalaba al tiempo para desangrarlo, así gota a gota, la agonía del insomnio sería más larga. Era el castigo impuesto por su conciencia que putrefacta de culpabilidad le arrebataba el tan preciado descanso.
Paseaba en círculos por la estancia, como si estuviese perdido en el infierno, desorientado y sudoroso por sus delirios. En su tormento, examinaba cada recoveco de su mísero interior esperando encontrarse a sí mismo en un careo interminable. Deseaba escupirse a la cara, odiarse en su introspectiva mirada, no perdonarse jamás no aprender a perdonar.
Necesitaba romper la finitud de la noche y lo lograría sumiéndose en la eternidad de la muerte, la muerte en vida que le llevaría a la más tremenda soledad. Escogió Dámaso como nombre e inmortalizó su alma acorazándola del odio a sí mismo y de la indiferencia al resto.
En la oscuridad sonó su voz confeccionada con cuerdas de violonchelo, y desgarró la noche en un grito de rabia mientras el tiempo sangraba para él.
Intensamente, Dámaso empezó a vivir su muerte...
Salvia Deserta
