Barro rojo
Hoy no tuve pesadillas pero soñé...
Situada en mi propio infierno de arena rojiza dejo que el sol me queme la carne. De rodillas, sentada sobre mis talones y con la espalda erguida, miro las manos apoyadas en mis piernas. Parpadeo despacio con la serenidad del atardecer del desierto africano que me ilumina, estoy vacía de intensidades de noches anteriores. No sé que siento pero sí sé lo que haré en este paraíso.
Y los timbales, oigo los timbales...
Ante mí hay un cuenco de corteza que en su interior guarda un amasijo de barro rojo y grasa de un olor dulzón que me anestesia. Introduzco mis manos en la mezcla y procedo con lentitud a extenderla sobre mi frente, barro rojo en mis sienes, en los párpados, cubriendo incluso mis labios. Siento la humedad que penetra y respiro profundamente inundando mis pulmones de su aroma.
Y los timbales, oigo esos timbales...
De nuevo comienzo la operación y sigo por mi cuello, extiendo el barro en mi nuca, en los hombros... más barro, mis pechos...y suspiro...más barro, quiero más barro rojo en mi vientre...el sol...
Y mi pulso acompaña a los timbales, oigo timbales...
Rojiza grasa que extiendo con cuidado, meticulosamente, hasta donde me es permitido por toda la espalda, para volver a mi cadera... barro rojo en el epicentro del deseo...y suspiro...y dejo que el atardecer seque mi coraza.
Y cabalgo sobre el ritmo de los timbales, oigo timbales...
Fango en las piernas y los pies distribuido con caricias que se disipan en el aire... mi cadera...soy himba...
Y el éxtasis, y timbales, oigo timbales...
Con la habilidad de una experta tejedora reúno mechones de cabello, y más barro... decenas de trenzas rojas caen sobre la espalda y el torso. Ahora quedarán fuera parásitos e insectos, ritual de "cierre al dolor".
El sol evapora mi frontera quedando el rojo barro convertido en roja piel.
Y despierto y me digo: soy himba.
Y los timbales, oigo los timbales....
Salvia Deserta
Para acercarte a mi sueño escucha la música.
18, may | 2 comentarios salvia compártelo Tags: sueno

2 comentarios
Precioso, lo has descrito de tal forma que te he imaginado en medio del barro haciendo todo lo que iba leyendo. He podido escuchar hasta los timbales de fondo y tú embadurnada de barro por todos los poros de tu piel. Me he imaginado el entorno rojizo y la danza de tu cuerpo balanceandose sobre el barro y el sonido a lo lejos. ¡Perfecto!
Saludos.
Salvia, he escuchado los timbales el cual me llevado a tu playa de arenas rojas, para caminarte en tus palabras.....Gracias por tú visita....te he anexado en mis cartografías para seguir navegando tus aguas.
Un abrazo marinero
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