Hay palabras que no se quieren oír, otras que nadie dice de la forma deseada, incluso es posible que existan palabras que perdieron su sonido cuando dejó de tener sentido quien las pronunciaba.
El dolor es sordo y la ignorancia también, son ese escudo anti-palabras que rebota cada sonido que nos hiere. Aunque la razón grite sobre nuestro autoengaño sólo oímos el silencio de nuestros abismos, y amarrados a la soga del ego permanecemos a salvo de la caída libre.
Porque, ¿quién quiere caer en sus propios agujeros? Seguramente humillados desde el fondo de uno de ellos no seríamos capaces de soportar esta estúpida vida.
Es importante qué sonido tiene quien nos habla. Todos tenemos nuestra oportunidad para hablar y ser escuchados, el resto de los instantes posteriores es el sobrante de lo que no supimos decir con la suficiente claridad o sutileza, con lo cual el mensaje se convierte en un triste discurso afónico para quien lo recibe.
Mezclando nuestro silencio con el de los demás podemos oír los golpes del Tiempo, que es el único que nos esculpe día a día, rasgo a rasgo, otorgándonos el privilegio de ver nuestro verdadero rostro sin opción de culpabilidad arrojadiza.
Como en la música, cada canción tiene su momento, y la verdad también tiene el suyo.
(A quien se empapa de razón y al que se vuelve impermeable a ella)
Salvia Deserta

Esta bno, entretenido, digerible.
En le primer parrafo, mi problema aflora... Peco de decir las cosas. Peco, porque para el resto eso es. Para mi, es ser sincera... Algo que muchos agradecen cuando no es a ellos a quien les hablo...
bla bla inncesesario. En fin ta weno.
saludos.
Sabias palabras, esculpidas a traves de la vision de la serenidad y experiencia.
Sin ser un lisonjero, debo decir que tus palabras son un balsamo a mi espiritu arrojadizo y salvaje.
Salu2
Gracias por visitarme, quizás no se peque por decir las cosas sino por el momento en que las decimos. Ya sabes la comunicación depende de dos.
Para F:
Sólo son reflexiones derivadas que si ejercen de bálsamo son doblemente reflexiones.
A veces el discurso es contrapuesto, a veces es sencillamente estéril. No solo está el Tiempo, al cual se puede amar u odiar porque nos da a la vez que nos quita. También está el "tempo" que es el que realmente acaba con la claridad o la sutileza cuando no se ajusta.
Siempre me gustan tus reflexiones...
Te encontraba a faltar Topo, gracias por pasear por aquí. Llevas razón en el tempo está la trampa.
Saludos