No me digan que no es cierto: comentar en un blog entraña sus peligros. Cuidado, no estoy haciendo apología de un silencio bloguero, pero ¿se han parado a pensar por un momento a quién hablan cuando escriben un post? Obvio que sí, pero mejor no pensar mucho en ello ¿no?

Está claro que cuando comentamos un texto en un blog lo hacemos con la mejor intención, en la mayoría de los casos, ya que también es observable cierto personal molesto que falto de una crítica útil sólo se dedica a incordiar o en su defecto, a un intento de provocación desaforado. No obstante, hay algo que me preocupa como participante de la blogosfera.

Suelo leer habitualmente algunos de los blogs que aparecen en distintas comunidades y, curiosamente, aunque ya parece algo normalizado, se han convertido en espacios de terapia personal, autoterapia para vacíos no reconocidos. Bien, no hay nada discutible al respecto, más bien al contrario, es loable si colaboran en la estima de un individuo que lo necesita. Los blogs se crearon para facilitar la comunicación, como bitácoras en redes que hacen llegar notícias a personas lejanas, pero su condición de privacidad en el sentido de que cada persona elige su uso, y en el sentido de que permite el anonimato, lleva implícito un peligro de doble filo. De nuevo, nada que decir en contra del anonimato, de hecho yo recurrí a ello por timidez, pero cada uno debe tener sus razones justificadas, es más, creo que es un derecho. Pero cuidado...

A pesar de que mi conocimiento de la blogosfera no es muy amplio, he podido ver que circulan textos, reflexiones, sentimientos de personas que buscan en el blog una cierta permisividad pública en que apoyar la errónea visión de su vida privada.

Hay quien llora una ausencia, quien grita por un desamor, quien reclama por una discriminación, en definitiva, quien usa el espacio a modo de pañuelo de papel. Así, creando una conmovedora exposición de sentimientos dolorosos, consiguen llegar a seres que se identifican sinceramente con ellos o llegan a almas caritativas con buena voluntad de ayuda al prójimo. ¿El mensaje que leemos es verídico? No sé, posiblemente en muchos casos es que sí, pero he podido atestiguar casos en que no es cierto, es más, es PELIGROSAMENTE dudoso.

Podría ser el caso de un *acosador o maltratador que escribe su visión de su realidad en un texto y el público lector, creyendo en él, le consuela, le anima, le plañe, le jalea, le da razones y soluciones para continuar. ¿SE DAN CUENTA? Cuando a un acosador le decimos cosas como :"si la amas lucha por ella"...¿Qué estamos haciendo? ¿Propiciamos mayor acoso a su víctima? Mea culpa...Vean que hacer"amigos" puede entrañar riesgos.

No culpo las buenas intenciones, pero si culpo la falta de reflexión. Piensen en ello más de un ratito. Sólo un ratito más... y vuelvan a escribir recapacitando en esto.

QUIZÁS ESTÉ INDUCIENDO A UN PERTURBADO/A...

O quizás no, pero mejor no correr riesgos, dejemos de alentar incontroladamente y comentemos en los blogs como lo que son: textos. Olvidemos la idea del buen samaritano bloguero.

Salvia Deserta.

* Utilizo los términos masculinos por ser los términos generales, no porque quiera crear una diferencia de género.