Solo

El desengaño de tu mirada me expulsa de tu lado.
Es tu amargura la que empuja para que desaparezca el recuerdo.
Pero ni la desilusión borrará mi huella.
Deslizarás tus manos solitarias por tu cuerpo recordando que bebí tu placer noche tras noche.
Engullí tu alma y me embriagué con tu deseo, creé una hermosa jaula de donde no escapa nuestro aroma a sexo pesar de tu empeño.
BIENVENIDO A MI INFIERNO.
Salvia Deserta, Mantis dicen los malos.
